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Las actividades humanas vinculan la presencia de murciélagos frugívoros con los brotes de la enfermedad del virus del Ébola

Se ha descrito un vínculo significativo entre la pérdida y fragmentación del bosque y los brotes de infección por el virus del Ébola (EVD) en humanos. La deforestación puede alterar la circulación natural de los virus y cambiar la composición, abundancia, comportamiento y, posiblemente, la exposición a los virus de las especies de reservorios. Esto a su vez podría aumentar el contacto entre animales infectados y los humanos. Se sospecha que los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son reservorios del virus Ébola. En la actualidad, la única evidencia que asocia estos murciélagos con el EVD es la presencia de individuos seropositivos en ocho especies y reacciones en cadena de la polimerasa en tres. Este estudio ha investigado si las actividades humanas pueden aumentar las áreas de campeo de los murciélagos africanos y si este efecto se superpone geográficamente con brotes de EVD que, a su vez, se verían favorecidos por la deforestación. Se utilizaron registros de observación de especies para las 20 especies de murciélagos frutales que se encuentran en áreas favorables para el virus del Ébola para determinar los factores que afectan el área de campo de los murciélagos dentro del área predicha del virus del Ébola. El área de actividad de algunas especies de murciélagos frutales parecía estar relacionada con actividades humanas dentro de las áreas favorables para el virus del Ébola. Más específicamente, las áreas donde las actividades humanas favorecen la presencia de cinco especies de murciélagos frutales se superponen con las áreas donde los brotes de EVD en humanos fueron favorecidos por la deforestación. Estas cinco especies son las siguientes: Eidolon helvum, Epomops franqueti, Megaloglossus woermanni, Micropteropus pusillus y Rousettus aegyptiacus. De estos cinco, todos menos Megaloglossus woermanni han registrado individuos seropositivos. Para las restantes 15 especies de murciélagos, no se encontró apoyo biogeográfico para la hipótesis de que la influencia humana positiva en los murciélagos frutales podría estar asociada con brotes de Ébola en áreas deforestadas dentro del bioma de los bosques tropicales en África occidental y central. Este trabajo es un primer paso práctico que permite una mayor investigación de las redes y vías que pueden conducir a un brote de EVD. El marco del modelado empleado en este estudio puede usarse para otras enfermedades infecciosas emergentes. informacion[at]ebd.csic.es: Olivero et al (2019) Human activities link fruit bat presence to Ebola virus disease outbreaks. Mammal Review. DOI 10.1111/mam.12173


https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/mam.12173
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El impacto humano cambia la forma en que la biodiversidad se organiza

El impacto humano cambia la forma en que la biodiversidad se organiza

La distribución de las especies en la Tierra no es aleatoria, sino el resultado de diversos procesos actuando durante millones de años, como los movimientos tectónicos, las extinciones masivas, o las interacciones ecológicas y evolutivas entre las especies. Esto hace que podamos identificar superficies terrestres en base a la biodiversidad presente, lo que llamamos bioregiones. Así, las especies que viven en distintas bioregiones son características, como se hace evidente al comparar los mamíferos o las aves del África subsahariana con los de Europa o Australia. A diario se acumulan evidencias de como el ser humano está alterando las composiciones de especies de comunidades y ecosistemas. No obstante, las grandes bioregiones del mundo que caracterizan la biodiversidad de los diferentes continentes, se habían asumido resilientes al impacto human debido a su origen más ancestral. Este estudio se ha centrado en las bioregiones definidas por anfibios, mamíferos, y aves, mostrando que las recientes introducciones de especies ya están alterando estas grandes bioregiones. En concreto, las introducciones de anfibios están reasignando el continente de Oceanía en la bioregión del Viejo Mundo, cuando originalmente estaba ubicada en la bioregión del Nuevo Mundo. Las introducciones de aves también están haciendo cada vez más heterogéneas las superficies terrestres ubicadas en el Nuevo Mundo, limitando nuestra capacidad para detectar esta bioregión. Además, las introducciones de mamíferos están homogeneizando las bioregiones africanas y euroasiáticas, haciendo que seamos capaces de identificar una nueva bioregión transcontinental que agruparía África y Eurasia. Desafortunadamente, estos cambios pueden verse incrementados si las especies actualmente amenazadas se extinguen. Estos resultados son alarmantes ya que sugieren que el ser humano está alterando señales históricas, ecológicas, y evolutivas que nos informaban de los procesos que han dado forma a la vida en la Tierra. Los resultados podrían infraestimar la influencia que el ser humano ha tenido a lo largo de su historia sobre la distribución de la biodiversidad. La consideración de introducciones más antiguas como las ocurridas tras la aparición de la agricultura, al igual que otras extinciones locales y globales del pasado como las de la megafauna podrían mostrar una influencia mucho mayor del ser humano sobre la biodiversidad. Este trabajo supone una evidencia de como la magnitud e intensidad de la actividad humana está afectando algunos de los ensamblajes de especies más grandes y antiguos de la Tierra. Las consecuencias de estas alteraciones son imprevisibles pero probablemente pueden afectar las interacciones ecológicas y evolutivas de las especies en el presente y futuro. Estos resultados urgen una vez más a planificar medidas de conservación internacionales que sean capaces de salvar la unicidad de la biodiversidad en cada una de las bioregiones del Planeta. informacion[at]ebd.csic.es: Bernardo-Madrid et al (2019) Human activity is altering the world's zoogeographical regions. Ecol Lett https://doi.org/10.1111/ele.13321


https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/ele.13321