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Comprendiendo los procesos de fosilización

Se han analizado 3.741 huesos pertenecientes a vertebrados muertos recientemente en el Parque Nacional de Doñana para comprender mejor el modo de formación del registro fósil. Los resultados se suman a otros obtenidos en el Parque Nacional de Amboseli (Kenia) y el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos). Para que existan fósiles se ha de partir de la presencia de restos esqueléticos producidos por los animales en los ecosistemas. Esos restos sufrirán una serie de procesos y modificaciones que pueden llevar a su preservación en el registro fósil o a su destrucción antes de que tengan oportunidad de fosilizar. Con este proyecto se ha pretendido comprender mejor los procesos que conducen a la fosilización en el orden en el que ocurren realmente y no a la inversa, que es lo que suelen hacer los paleontólogos cuando estudian un yacimiento fosilífero y tratan construir cómo se formó. Los restos esqueléticos del Parque Nacional de Doñana presentan, en general, una buena preservación, con poca fragmentación. Esto se debe seguramente al bajo número de depredadores de gran tamaño presentes en la zona. Los lobos fueron eliminados de este entorno en la década de los años 50 del siglo XX por lo que los vertebrados analizados en este estudio no cuentan con depredadores naturales. Si bien se ha observado mayor incidencia de la fragmentación de los restos y de las marcas de mordedura en los hábitats de monte, pinar y pradera, estas modificaciones se asocian, fundamentalmente, a animales carroñeros como el jabalí. Este tipo de estudios también permite plantear qué hábitat tiene más posibilidades de dar lugar en el futuro a un yacimiento fosilífero en el Parque Nacional de Doñana. Tres factores son importantes para responder a esto: que haya abundancia de restos, que estos no estén muy fragmentados y que se esté dando el proceso de enterramiento en dicho hábitat. Así, los márgenes de lagunas y arroyos del Parque Nacional de Doñana son los dos hábitats que muestran mayor potencial, ya que cumplen los tres factores. La conclusión del estudio coincide con lo que se observa en el registro fósil de vertebrados, donde muchos yacimientos se dan en sedimentos que correspondieron en el pasado a entornos lacustres y fluviales. En la época geológica actual, que algunos han dado en llamar el Antropoceno, o Edad de los humanos, los animales más abundantes somos nosotros junto a nuestros animales domésticos, como vacas y cerdos. Los antropólogos y paleontólogos del futuro encontrarán con mayor probabilidad restos humanos y de las pocas especies que comemos o que son nuestras mascotas. El Parque Nacional de Doñana permite estudiar los procesos de fosilización en hábitats muy variados. En este estudio se han analizado los huesos presentes en 10 hábitats diferentes mediante 31 transectos (áreas de muestreo) de un kilómetro de longitud examinados a pie. Con cada hallazgo se fue anotando, entre otras variables, la identificación del hueso y de la especie a la que pertenecía, su posición geográfica, el grado de articulación, de fracturación y de enterramiento, así como la presencia de modificaciones en el hueso, como marcas de mordedura, de pisoteo o de erosión. Esta metodología permite localizar y muestrear restos de vertebrados de más cinco kilos, que en Doñana corresponden, fundamentalmente, a ungulados salvajes o semisalvajes (ciervo común, jabalí, gamo, caballo y vaca) y a algunas aves de gran tamaño. Durante cinco semanas de trabajo de campo (repartidas entre 2017 y 2018), se hallaron un total de 3.741 huesos pertenecientes a 341 individuos. La especie más representada en el Parque Nacional de Doñana fue el ciervo común (Cervus elaphus), aunque existen variaciones si se analizan los distintos hábitats de manera independiente. El hábitat con mayor número de restos es el alcornocal, cerca de la aldea de El Rocío. Estudios de monitorización de restos esqueléticos actuales han puesto de relieve su interés no solo para los paleontólogos sino también para los ecólogos. Los restos esqueléticos pueden aportar información acerca de la causa de la muerte de los animales, el uso de recursos o hábitats, o la distribución espacial de las especies analizadas.  informacion[at]ebd.csic.es: Domingo et al (2020) Taphonomic information from the modern vertebrate death assemblage of Doñana National Park, Spain. PLOS ONE 15(11): e0242082. DOI 10.1371/journal.pone.0242082


https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0242082
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Impacto de la pesca sobre las tortugas marinas

Impacto de la pesca sobre las tortugas marinas

La captura accidental de tortugas marinas por parte de la pesca industrial está recibiendo una atención creciente en los últimos años debido al gran impacto sobre estas especies amenazadas. Esta cuestión se ha evaluado en las aguas del sur de España que albergan una importante área de alimentación de tortugas bobas y laúd, incluida la población de tortugas boba del Atlántico oriental, que está en peligro de extinción. Para cuantificar el impacto que las diferentes pesquerías representan para las tortugas marinas, 272 pescadores respondieron a detallados cuestionarios ilustrados en los principales puertos de Andalucía y Murcia durante el año 2014. Este estudio ha actualizado los conocimientos sobre la captura accidental de tortugas en el Mediterráneo sudoccidental, revelando un impacto generalizado de las pesquerías en las tortugas marinas. Los pescadores reconocieron una captura anual de 2,3 tortugas por embarcación. Teniendo en cuenta el censo de barcos de pesca industrial en la zona de estudio (1182), más de 2840 tortugas marinas podrían ser capturadas accidentalmente cada año en la zona de estudio. La mayor parte de las capturas (96,2%) se produjeron durante el verano. Estos resultados sugieren que la mayoría de las pesquerías legales (palangre de superficie, red de cerco, arrastre y pesca a pequeña escala) tienen un grave impacto en las zonas de alimentación de la tortuga boba en el Mediterráneo sudoccidental. Los pescadores sugieren que la pesca de altura realizada por pescadores extranjeros e ilegales y las almadrabas también están causando una importante captura accidental de tortugas. Para mitigar este impacto se recomiendan varias medidas, como revisar el cumplimiento de los reglamentos pesqueros y ambientales vigentes, modificar las técnicas de captura accidental de tortugas (por ejemplo, reducir el uso de calamares como cebo y colocar los anzuelos a mayor profundidad en la columna de agua), facilitar el rescate y el manejo de las tortugas heridas y su transporte al puerto para su recuperación, y reconocer los esfuerzos de los pescadores por realizar una pesca más sostenible. informacion[at]ebd.csic.es: Marco et al (2020) Sea turtle bycatch by different types of fisheries in southern Spain. Basic and Applied Herpetology https://doi.org/10.11160/bah.187


http://ojs.herpetologica.org/index.php/bah/article/view/187