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Una evaluación de riesgos en España revela que hay 30 especies de plantas invasoras disponibles a la venta

Las especies invasoras son un problema creciente que, junto con el cambio climático, la contaminación y otros grandes impactos, está peligrosamente enmarcado en lo que conocemos con el nombre de "cambio global". Actuar frente a las especies exóticas invasoras es una necesidad cada vez más acuciante y aprender a prevenir futuras invasiones es una opción primordial para evitar problemas futuros. Especialmente cuando hablamos de plantas exóticas de jardinería. Se ha realizado una labor de recopilación de las especies de plantas que se venden en los viveros españoles. Se están vendiendo 22 especies invasoras y 46 potencialmente invasoras, que no están reguladas por el Ministerio de Transición Ecológica, pero que tienen un alto riesgo de impacto sobre el medio ambiente o sobre la salud, las infraestructuras y las actividades primarias, como la agricultura y la ganadería. En base a estos hallazgos, se ha desarrollado un novedoso sistema que permite priorizar las especies en función de los impactos que pueden generar, el riesgo de invasión, la idoneidad climática y el interés que las especies despiertan en la sociedad. De entre las especies invasoras que no se encuentran reguladas destacan la falsa acacia (Robinia pseudoacacia), la bandera española (Lantana camara) o el muy polémico eucalipto (Eucalyptus globulus). A éstas se suman, de entre las especies potencialmente invasoras, el cotoneaster (Cotoneaster horizontalis), la verdolaga (Portulaca oleracea), el espinazo del diablo (Kalanchoe daigremontiana) o el lupino (Lupinus polyphyllus). Además, destacan ocho especies incluidas en una lista "de prioridad", esto es, que aun siendo invasoras y estando recogidas en el Catálogo del Ministerio de Transición Ecológica, podemos encontrarlas aún en algunos viveros. Entre ellas destaca el árbol del cielo (Ailanthus altissima), la acacia mimosa (Acacia dealbata), el plumero de la Pampa (Cortaderia selloana) o el rabo de gato (Pennisetum setaceum), especie que también se encuentra regulada por la normativa de la Comisión Europea. El hallazgo en viveros de especies que teóricamente están prohibidas para la venta destaca la necesidad de una aplicación más estricta de la regulación vigente sobre especies de plantas invasoras en España. No ha sido posible, sin embargo, hallar datos suficientes para 430 de las 700 especies exóticas que se venden, lo que muestra una gran deficiencia en la calidad y cantidad de información disponible sobre ellas. Al mismo tiempo, se ha propuesto una "Lista Verde", que contiene especies exóticas que se están vendiendo y que probablemente no tienen potencial para convertirse en invasoras, y que, por tanto, parecen ser seguras para su comercio. Lamentablemente, esta lista verde contiene tan solo siete especies, entre ellas plantas de origen tropical, como los frutales de mango (Mangifera indica) y carambolo (Averrhoa carambola) o los borlones (Celosia argentea). informacion[at]ebd.csic.es: Bayon & Vilà (2019) Horizon scanning to identify invasion risk of ornamental plants marketed in Spain. NeoBiota 52: 47–86 (2019). DOI: 10.3897/neobiota.52.38113


https://neobiota.pensoft.net/article/38113/
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Los parásitos de la malaria aviar no se transmiten con facilidad entre aves de diferentes especies

Los parásitos de la malaria aviar no se transmiten con facilidad entre aves de diferentes especies

En este estudio se ha comprobado que los parásitos causantes de la malaria aviar no "saltan" con facilidad de una a otra especie de ave por dos razones; bien porque no todos los insectos que se alimentan de la sangre de las aves infectadas tienen la capacidad de llegar a transmitir la enfermedad, es decir, convertirse en vectores; o bien porque no todas las especies de parásitos se desarrollan en todas las especies de aves. Para cada parásito existen restricciones en cuanto a los insectos que lo pueden transmitir y las aves que son capaces de infectar. Si bien la infección de nuevas especies de aves es un fenómeno común entre los parásitos de la malaria aviar, el éxito de estos saltos de hospedador depende en gran medida de la compatibilidad entre parásito y ave, y entre parásito y vector. La comprobación de estas dificultades en el salto de los parásitos entre diferentes especies de aves fue posible a través de un estudio de campo en un islote volcánico situado al norte de las Islas Canarias donde habita una especie de ave rapaz, el halcón de Eleonor. Explica el estudio que las aves que habitan en islas no suelen estar infectadas por una gran diversidad de parásitos sanguíneos, principalmente debido a la ausencia de vectores como los mosquitos, que no pueden prosperar en las condiciones de alta salinidad y fuertes vientos que generalmente predominan en ambientes marinos. No obstante, en recientes investigaciones se ha confirmado que otro tipo de insectos hematófagos, como las moscas planas, sí son capaces de sobrevivir en estos ambientes marinos y transmitir parásitos. En el estudio de campo, se constató la presencia de moscas planas en el islote y se analizó la presencia de parásitos en 1027 ejemplares de estas moscas y en 90 aves, identificándose una gran diversidad de parásitos de la malaria aviar, incluyendo 21 linajes genéticos de parásitos Haemoproteus y 9 de Plasmodium. Las moscas se alimentaban de los halcones, pero la mayoría de los parásitos aislados en las moscas no coincidían con los escasos parásitos hallados en las mencionadas rapaces. Un estudio más detallado permitió comprobar que, para sorpresa de los investigadores, la mayoría de los parásitos encontrados en las moscas planas coincidían con los hallados en las aves que los halcones cazaban para alimentar a su prole, ya que los halcones de Eleonor cazan sobre el océano aves paseriformes que se han desviado de su ruta en su migración otoñal a lo largo de la costa africana. Por tanto, las moscas planas también parecen alimentarse de las presas que los halcones cazan, probablemente cuando son transportadas por los halcones hasta sus nidos. A pesar de que las moscas planas pican a los halcones para alimentarse, los parásitos de las presas, que sí están presentes en las moscas, no llegaron a desarrollarse en las rapaces. Es decir, no se produjo el salto de hospedador del parásito entre los halcones y sus pesas. Se trata de un comportamiento de alimentación oportunista que ocurre de manera frecuente. No obstante, advierte el estudio que, aunque los parásitos no son capaces de infectar a los halcones, es posible que este escenario pueda cambiar en un futuro, gracias al continuo contacto entre parásitos y vectores, así como al enorme potencial evolutivo de los parásitos de la malaria aviar. informacion[at]ebd.csic.es: Gangoso et al (2019) Louse flies of Eleonora's falcons that also feed on their prey are evolutionary dead?end hosts for blood parasites. Mol Ecol  https://doi.org/10.1111/mec.15020


https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/mec.15020