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Más evidencias de cómo la acción humana está afectando la evolución de animales y plantas

Muchas especies en la Tierra establecen relaciones beneficiosas con otras especies, como por ejemplo las plantas y sus dispersores de semillas. Si los animales que comen frutos desaparecen repentinamente, las plantas que dependen de ellos para dispersarse sufrirán las consecuencias. Tales relaciones son el resultado de millones de años de evolución de ambos grupos de organismos. Aquí se cuantifica cuántos años de evolución estamos perdiendo debido a la extinción de los animales frugívoros que establecen relaciones beneficiosas con las plantas. Los investigadores demostraron que algunas interacciones entre las aves y las plantas son bastante más antiguas que otras y que la extinción de una de las partes provoca una gran pérdida de la historia evolutiva. Las historias evolutivas más antiguas tienden a ser bastante particulares y realizan funciones únicas en la Naturaleza. En la Selva Atlántica, por ejemplo, la jacutinga Pipile jacutinga tiene una historia evolutiva de alrededor de 29 millones de años (Ma) y es uno de los principales dispersores del plamito juçara Euterpe edulis, que tiene alrededor de 99 Ma. Combinados, su interacción contiene cerca de 130 Ma de información evolutiva única. La jacutinga es una de las aves más cazadas en la Selva Atlántica y, si se extingue, llevará consigo la desaparición de la historia evolutiva de todas las interacciones que establece, incluida la dispersión de semillas del palmito juçara. Los seres humanos están actuando en la Tierra como el meteoro que mató a los dinosaurios. No solo estamos empobreciendo la biodiversidad de nuestro planeta, sino también empobreciendo la historia evolutiva de la Tierra. informacion[at]ebd.csic.es: Emer et al (2019) Defaunation precipitates the extinction of evolutionarily distinct interactions in the Anthropocene. Sci Adv DOI: 10.1126/sciadv.aav6699


https://advances.sciencemag.org/content/5/6/eaav6699
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No hay factores universales que hagan unas aves más proclives que otras a las picaduras de mosquitos

No hay factores universales que hagan unas aves más proclives que otras a las picaduras de mosquitos

Se ha comprobado que ciertas características de los ejemplares de aves estudiados, como su sexo, masa corporal o el nivel de infección por parásitos de la malaria aviar (Plasmodium) pueden causar una mayor atracción en los mosquitos y por lo tanto provocar un mayor número de picaduras. Conocer mejor los factores que atraen o repelen a los mosquitos puede resultar de gran ayuda para el diseño de sustancias repelentes protectoras. En el estudio se abordaron dos especies de mosquitos, el mosquito de las marismas Ochlerotatus caspius, que en condiciones naturales pica con más frecuencia a mamíferos y el mosquito común Culex pipiens que suele picar más a aves. A pesar de estos patrones, en la investigación se comprobó que cuando se pone al mosquito de las marismas en contacto con las aves, les provocan picaduras incluso con más intensidad que los mosquitos comunes. En particular, en el caso de las grajillas, las hembras fueron más intensamente picadas por los mosquitos de las marismas que los machos de esta especie de ave. Apunta el estudio que puede ser debido a diferencias en el olor de estas frente a los machos, por lo que futuras líneas de investigación deben ir encaminadas a estudiar estas diferencias en los olores. Según se desprende del estudio, no se pueden identificar en las aves factores universales que las hagan más atractivas y proclives a las picaduras, sino que hay que estudiar las interacciones entre cada especie de mosquito y cada especie de ave para entender estos mecanismos. La conclusión final es que, en la naturaleza, los patrones de alimentación de los mosquitos no son fijos: dependiendo de la especie de mosquito una u otras características les van a atraer más o menos. Por ejemplo, en el caso de los humanos, se sabe que el olor afecta a la atracción de los mosquitos, y que diferentes características, como el sexo o el estar infectado por algún parásito en particular, puede modificar el olor de las personas y por lo tanto el grado de atracción a los mosquitos. Para el caso de las aves, futuros estudios determinarán cómo características específicas del olor pueden influir que ciertos individuos reciban más o menos picaduras. En la investigación de campo se utilizaron unos 6387 mosquitos comunes y 2776 mosquitos de las marismas. En el caso de las aves, se utilizaron un total de 72 gradillas y 101 gorriones. Todos los ejemplares de aves fueron evaluados en sus características morfométricas (peso), y con herramientas moleculares para identificar su sexo y estado de infección por parásitos de la malaria aviar. informacion[at]ebd.csic.es: Gutiérrez-López et al (2019) Effects of host sex, body mass and infection by avian Plasmodium on the biting rate of two mosquito species with different feeding preferences. Parasite Vector, https://doi.org/10.1186/s13071-019-3342-x


https://parasitesandvectors.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13071-019-3342-x