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La huella humana y la mortalidad de los buitres

Un estudio ha comprobado que los buitres que viven en áreas más humanizadas, tienen mayores probabilidades de morir debido a causas no naturales provocadas por la actividad humana. Para el estudio se utilizaron dispositivos GPS para comprobar las áreas que frecuentaban 36 buitres leonados del Parque Natural Bardenas Reales de Navarra y otros 30 buitres del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Los datos GPS permitieron conocer cuándo y dónde morían los individuos a lo largo del estudio. En total, en la población de Bardenas Reales murieron 15 buitres mientras que en la población de Cazorla tan sólo murieron 3. Las principales causas de mortalidad fueron las colisiones con vehículos y las electrocuciones en tendidos eléctricos, aunque también se encontraron individuos muertos por intoxicación o por colisionar con aerogeneradores. Explica el estudio que posteriormente, utilizando el conocido como Índice de Huella Humana, se pudo calcular cómo de humanizado estaba el hábitat en el que vivía cada uno de los buitres estudiados. Con estos datos se comprobó que aquellos buitres que habitaban zonas con mayor densidad de población humana e infraestructuras artificiales como carreteras y tendidos eléctricos, tenían mayores probabilidades de morir. Advierte la investigación que en la actualidad los buitres están amenazados en todo el planeta; y recuerda además que son especies de vital importancia no sólo para los ecosistemas, sino también para el bienestar humano, ya que, gracias a su dieta carroñera, eliminan sin coste alguno los cadáveres tanto de animales silvestres como del ganado. En ausencia de buitres, para evitar la expansión de enfermedades como la rabia o la peste, la labor de limpieza debe de ser realizada industrialmente, lo que acarrea no sólo altos costes económicos sino también medioambientales, debido al incremento de las emisiones de CO2 que conlleva el transporte e incineración de los cadáveres. Por eso estos datos son muy preocupantes ya que en el futuro cercano se prevé que crezca la presión humana sobre el medio y, por lo tanto, es muy posible que el estado de conservación de los buitres empeore debido a la alta tasa de mortalidad no natural que provocan los hábitats muy humanizados.. informacion[at]ebd.csic.es: Arrondo et al (2020) Landscape anthropization shapes the survival of a top avian scavenger. Biodivers Conserv. https://doi.org/10.1007/s10531-020-01942-6


https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10531-020-01942-6#
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Las aves nocturnas podrían comunicarse a través de la fluorescencia de sus plumas

Las aves nocturnas podrían comunicarse a través de la fluorescencia de sus plumas

En aves, los colores que muestran en sus plumajes son esenciales en los procesos de comunicación. La enorme variedad de colores es frecuente en aves diurnas, ya que pueden percibirse a plena luz. La mayoría de estos colores se producen por pigmentos que tiñen las plumas, aunque pueden tener un origen diferente, como los brillantes reflejos de las plumas de un pavo real. Sin embargo, en el caso de las aves nocturnas, como búhos y chotacabras, los plumajes son mucho menos coloridos, facilitando así su camuflaje durante el día. En este reducido grupo, que representa apenas un 5% de todas las aves, encontramos también un pigmento enigmático: las porfirinas. Una peculiaridad de estas moléculas, que en condiciones normales son invisibles al ojo humano, es que al estimularse artificialmente con un haz de luz ultravioleta emiten fluorescencia de un color rosa brillante. Lo cierto es que se sabe realmente poco sobre las posibles funciones de esta extraña coloración. Este estudio, ahonda en la función de las porfirinas, un pigmento presente en las aves nocturnas que, al estimularse artificialmente con un haz de luz ultravioleta, emite fluorescencia de un color rosa brillante. Se realizaron salidas nocturnas en el Espacio Natural de Doñana para medir las dimensiones de estas manchas fluorescentes en una población de chotacabras cuellirrojo, Caprimulgus ruficollis, que se lleva estudiando más de una década. El chotacabras es una especie nocturna y migratoria que visita la península ibérica en primavera y verano para reproducirse y que se caracteriza por presentar un camuflaje extraordinariamente eficaz. Se muestra que individuos distintos pueden presentar manchas fluorescentes de tamaño muy diferente. Las manchas son de mayor tamaño en los individuos jóvenes que, a diferencia de los adultos, cuentan con un plumaje recién estrenado. Esta diferencia estriba en la naturaleza efímera de las porfirinas, moléculas que se degradan muy rápidamente cuando se exponen a la luz del día. Se observó además que el tamaño de las manchas guarda una estrecha relación con el estado físico de los individuos. Estos datos sugieren que los chotacabras y los búhos podrían emplear la fluorescencia como mecanismo para comunicar su condición a otros individuos, incluyendo sus progenitores, posibles parejas, competidores y, en algunos casos, también depredadores. Pero ¿por qué confiar entonces en un sistema de comunicación tan sutil y efímero? Por un lado, la fluorescencia podría ayudar a los chotacabras a mimetizarse para engañar a los búhos, potenciales depredadores con los que comparten la franja horaria y el tipo de fluorescencia. Por otro lado, a especies como los chotacabras, cuya supervivencia depende de pasar desapercibidos, la fluorescencia podría ofrecerles un canal de comunicación privado.  Las aves nocturnas, al igual que las diurnas, están obligadas a exhibir sus encantos para encontrar pareja. Sin embargo, a diferencia de las diurnas, el uso de llamativos colores podría comprometer su vida. Las manchas fluorescentes del plumaje otorgan a las aves un ‘atractivo discreto', ya que pueden esconderse durante el día y, posiblemente, sólo son detectables por otros individuos de su misma especie cuando las condiciones de luz son malas para el resto.  Esta fluorescencia podría también relacionarse con la regulación de la temperatura o la protección frente a la radiación ultravioleta, entre otras posibles funciones. información[at]ebd.csic.es: Camacho et al (2019) Correlates of individual variation in the porphyrin-based fluorescence of red-necked nightjars (Caprimulgus ruficollis). Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-019-55522-y


https://www.nature.com/articles/s41598-019-55522-y