Noticias Noticias

El CSIC advierte de que la biodiversidad de los ecosistemas alpinos africanos está en extinción por la presión humana

Lobo etíope / Pixabay

La conservación de la biodiversidad de las montañas tropicales requiere una aproximación holística, utilizando información genética, ecológica y geográfica para comprender los efectos causantes a distintas escalas temporales y abordan do simultáneamente sus múltiples amenazas. Esta estrategia es igualmente necesaria en nuestros ecosistemas alpinos muy amenazados y sometidos también a presiones tanto ambientales como de origen humano.

En un estudio llevado a cabo por la Estación Biológi ca de Doñana (EBD/CSIC) y publicado en la revista ‘ Evolutionary Applications' se determina que la diversidad genética de los endemismos alpinos africanos se está erosionando. Es el caso de una especie endémica de murciélago de Etiopía que, al igual que el lobo etíope, el estudio muestra que sus poblaciones se encuentran cada vez más aisladas en los picos de las montañas por el cambio global y la transformación de sus hábitats por la acción humana.

En dicho estudio ha participado el investigador de la EBD Javier Juste, junto la
Universidad de Exeter y la Universidad de Stirling, en Reino Unido; la Universidad Dire Dawa, en Etiopía; el Research Centre in Biodiversity and Genetic Resources (CIBIO), Veirão, y la Universidad de Porto, en Portugal; y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública, de Madrid.

Como resultados de la investigación, Juste afirma que "la biodiversidad de los ecosistemas alpinos africanos se encuentra amenazada por dos tipos de fenómenos. En primer lugar, los ambientales. Al ser la fauna y flora de las altas montañas altamente especializada en todo el mundo, el calentamiento global las amenaza especialmente otros organismos pueden 'migrar' hacia el norte huyendo del calentamiento, pero los que viven en los picos simplemente no tienen dónde ir. Y se extinguen. La situación es especialmente crítica en las montañas de zonas ecuatoriales". "Por otro lado, destacamos también la presión humana. La población humana sigue aumentando exponencialmente en los trópicos, incrementando su presión sobre los ecosistemas naturales, con consecuencias especialmente graves en los frágiles ecosistemas de montaña", añade el investigador de la EBD.

La investigación constata que el rápido crecimiento de la población humana en Etiopía durante los últimos 150 años, de aproximadamente 6,6 millones en 1868 a más de 100 millones (ONU, 2019), y el correspondiente aumento de la presión sobre los entornos naturales y la invasión humana en parques nacionales y otras áreas protegidas ha provocado una extensa degradación del hábitat. Esta presión se ha relacionado con pérdidas de biodiversidad, desde la disminución de ranas endémicas (Gower et al., 2013) hasta la disminución de grandes especies de mamíferos emblemáticos como el lobo etíope endémico, Canis simensis (Stephens e t al. 2001). Sin embargo, también se han observado algunos signos de recuperación de la vegetación desde principios del siglo XXI y tras el inicio de programas de recuperación ambiental en la década de 1980 y el establecimiento de nuevas áreas protegidas q ue protegen hasta el 15 por ciento del país del pastoreo de ganado, y que abren la esperanza para la conservación.

Vías de investigación

En palabras del investigador Javier Juste, "necesitamos seguir profundizando en el conocimiento de los puntos de fricción con las actividades humanas para poder diseñar acciones específicas de conservación de los ecosistemas alpinos. En nuestras latitudes son las pistas de ski, en Etiopía son el sobrepastoreo". Hay que poner un límite a la explotación de estos ecosiste mas frágiles de montaña que garantice su conservación a generaciones futuras.

 

informacion[at]ebd.csic.es

REFERENCIA:

Orly Razgour, Mohammed Kasso, Helena Santos, Javier Juste (2020) Threats to Afromontane biodiversity from climate change and habitat loss revealed by genetic monitoring of the Ethiopian Hi ghlands bat. Evolutionary applications. DOI: 10.1111/eva.13161

Ver nota de prensa completa
 


Promedio (0 Votos)

Últimas noticias Últimas noticias

Atrás

Para producir mejor la agricultura necesita recuperar al menos el 20% del hábitat nativo

Para producir mejor la agricultura necesita recuperar al menos el 20% del hábitat nativo

Una buena parte de los paisajes agrícolas de todo el mundo ha sido cultivada casi en su totalidad, generando presiones ambientales que han resultado en problemas como inundaciones, aparición de especies invasoras y el deterioro de incontables beneficios ecosistémicos. Estas actividades productivas impactan particularmente sobre la biodiversidad de nuestro planeta, la cual se encuentra actualmente en un punto decisivo. Un componente fundamental de cualquier plan de conservación es el manejo de los hábitats nativos (ambientes con vegetación nativa o autóctona). Sin embargo, los paisajes agrícolas están infra-representados en cuanto a medidas de conservación. Este nuevo estudio sostiene la necesidad de recuperar por lo menos un 20% de estos hábitats en paisajes donde se practica agricultura, ganadería y/o silvicultura. Los gobiernos de todo el mundo han acordado en conservar el 17% de la superficie terrestre en forma de áreas protegidas, pero estas medidas son insuficientes si se considera que gran parte de la superficie restante está cubierta por paisajes agrícolas. Se ha demostrado que los hábitats nativos dentro de estos paisajes cumplen una función positiva al mejorar en ellos la provisión de beneficios ecosistémicos de gran interés productivo. Sin embargo, pocos países han implementado políticas para proteger hábitats nativos dentro de paisajes agrícolas, y aquellos que han avanzado lo han hecho en base a diferentes criterios. Esto ha resultado en una gran variación entre los valores de área mínima que se exigen en distintas regiones. Los modelos matemáticos utilizados en el estudio indican que, en paisajes en los que más del 80% ha sido modificado por la actividad humana, es necesario proteger los parches de hábitat nativo restantes, recuperándolos hasta que alcancen por lo menos en un 20% de superficie. Es importante destacar, que la cobertura de hábitat nativo de ninguna manera debe reducirse si supera el 20% del paisaje productivo. En los sitios donde deben llevarse adelante acciones de restauración, ésta puede comenzar desde remanentes de vegetación nativa, expandiéndolos gradualmente hasta que alcancen la meta mínima del 20%, pero en algunos sitios particulares, el porcentaje a mantener o recuperar puede incluso superar el 50%. La clave del estudio, es que demuestra que conservar al menos el 20% del hábitat nativo no compromete la producción, la cual sí podría verse disminuida en el largo plazo si se pierden los beneficios que brindan estos hábitats nativos. Estos ambientes, a través de los procesos biológicos que ocurren en ellos, ayudan a mejorar la salud del suelo, promueven los servicios de polinización (fundamentales para muchos cultivos), frenan el avance de pestes y malas hierbas y cumplen un papel en la regulación climática. La investigación subraya la diferencia entre recuperar los hábitats nativos y las áreas protegidas por ley, dado que estas últimas suelen apuntar a la conservación de especies que son demasiado sensibles a la actividad humana como para existir dentro de sistemas productivos. A su vez, los hábitats nativos pueden oficiar como corredores naturales que interconectan áreas protegidas, ya que se establecen dentro de la matriz productiva y en sitios que de otra manera no serían conservados. De esta forma, el trabajo deja en claro que la meta de un >20% no compite con las áreas protegidas, sino que complementa sus funciones. Además, estos ambientes ofrecen una buena oportunidad para conservar ecosistemas que se encuentran menos representados, pero igualmente amenazados. Por último, se destaca que la implementación de estas pautas comprende un proceso progresivo y requiere del apoyo político a fin de establecer metas definidas, y del acompañamiento de medidas locales ajustadas al contexto de cada región. El refuerzo de la comunicación con los propietarios de las tierras es un punto clave para asegurar la efectividad en la implementación de estos hábitats. A pesar de la evidencia sobre los beneficios ecológicos y productivos que otorgan los hábitats nativos, éstos continúan deteriorándose aceleradamente, y su restauración a través de políticas públicas sigue siendo muy limitada. Aún estamos a tiempo de revertir esta tendencia, e implementar un enfoque que promueva simultáneamente la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de las personas. informacion[at]ebd.csic.es: Garibaldi et al (2020) Working landscapes need at least 20% native habitat. Conserv Letter DOI: 10.1111/conl.12773


https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/conl.12773