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Pelo y plumas como herramientas de seguimiento de la contaminación minera

Pelo y plumas como herramientas de seguimiento de la contaminación minera

El principal objetivo de este estudio fue determinar el potencial uso de muestras de pelo y plumas de dos especies comunes como una aproximación no invasiva a la evaluación de los niveles internos de diversos elementos traza en sitios contaminados por minería. Para ello, se testó si el pelo de conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) y las plumas de perdiz roja (Alectoris rufa) podían servir como herramientas no destructivas de monitorización tanto de elementos esenciales (Cu, Zn) como no esenciales (Pb, Cd, As) en una mina de cobre activa. Los niveles de cadmio y plomo mostraron correlaciones más elevadas entre plumas/pelos y tejidos internos que los niveles de elementos esenciales como el cobre y el cinc. Además, el pelo mostró mayores correlaciones con los tejidos internos que las plumas, aunque ambos demostraron ser útiles como muestras no invasivas para la monitorización de elementos traza. Por otro lado, los resultados mostraron que existían diferencias significativas en las concentraciones de la zona minera y la zona de referencia, en especial para los elementos no esenciales. Por tanto, se concluye que tanto el pelo de conejo como las plumas de perdices son herramientas que permitirían detectar la biodisponibilidad y el estado de contaminación de diferentes áreas sin tener que sacrificar a los animales muestreados, siempre teniendo en cuenta el periodo de tiempo concreto que nos permiten evaluar. informacion[at]ebd.csic.es: Gil-Jiménez et al (2020) Feathers and hair as tools for non-destructive pollution exposure assessment in a mining site of the Iberian Pyrite Belt. Environm Pollution 263, 114523 DOI 10.1016/j.envpol.2020.114523


https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0269749119371489?via%3Dihub

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Uno de cada tres atropellos de animales en las carreteras pasa desapercibido para la ciencia

Los animales pueden morir por las heridas lejos de las carreteras, rebotar lejos por el choque o quedar retenidos por el vehículo, lo que complica su localización y registro. El estudio ha sido realizado por la Estación Biológica de Doñana dentro del Proyecto SAFE para evaluar la mortalidad de fauna en las carreteras españolas.

Identifican nuevos linajes de parásitos sanguíneos exclusivos de aves que habitan en entornos urbanos

Los resultados del estudio han revelado que algunos parásitos del género Plasmodium, responsables de la malaria aviar, son más diversos en la ciudad que en el campo, presentando algunos linajes que sólo se encuentran en aves de ciudades europeas y que tienen su mayor representación en la ciudad de Granada

La jaiba azul puede recorrer más de 100 kilómetros río arriba

Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana-CSIC alerta de la capacidad de la jaiba azul para invadir tramos de río situados muy lejos de las desembocaduras. Esta capacidad migradora expande la amenaza de la jaiba a especies propias de las aguas continentales, algunas de ellas muy amenazadas. La jaiba supone un problema añadido para la anguila europea, una especie que se encontraba ya en situación crítica antes de la invasión

Las lluvias de Semana Santa alivian Doñana, pero se necesitan más precipitaciones esta primavera

Durante marzo se han recogido 145,3 l/m2, la mayor parte durante la Semana Santa, según los datos de la ICTS-Doñana. Las lluvias llegan tarde para la invernada, pero todavía serán útiles para la cría de aves acuáticas. El ciclo hidrológico anual, que se contabiliza de septiembre a agosto, ya acumula una precipitación de 404,4 l/m2. Esta cifra supera a la de los tres años anteriores por estas fechas, pero aún no alcanza la media histórica por ciclo, superior a los 500 l/m2

El descubrimiento de fósiles de mosquito fantasma sugiere un evento climático extremo en el pasado en Nueva Zelanda

En la actualidad, los mosquitos fantasma están presentes en todos los continentes del mundo excepto en la Antártida y Nueva Zelanda, donde hasta ahora se creía que nunca habían habitado.
No se conocen las causas de la extinción de estos insectos acuáticos en Nueva Zelanda, pero puede ser indicativo de algún cambio ambiental drástico en las islas, como un gran periodo de sequía o la inmersión de la masa continental de Nueva Zelanda