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La estrategia que adopta la sabina mora para tolerar sequías difiere según el sitio

Los episodios de mortalidad de vegetación inducidos por eventos extremos de sequía en ecosistemas forestales están siendo ampliamente estudiados, pero no así en las formaciones arbustivas o matorrales. En este sentido suele asumirse que las plantas con estrés crónico son más vulnerables a la sequía desencadenando su muerte. En este trabajo se han analizado los eventos de mortalidad provocados por la sequía en matorrales mediterráneos dominados por la sabina mora Juniperus phoenicea en dos sitios con condiciones climáticas y de suelo contrastantes ubicadas en España. Se han caracterizado los patrones de crecimiento radial de sabinas vivas y muertas coexistentes, incluido el cálculo de estadísticas de crecimiento utilizadas como señales de alerta temprana, crecimiento en respuesta a las variaciones climáticas y se analizó la concentración de los isótopos de C y O en la madera. En la localidad de interior, sitio continental con sustratos rocosos (Yaso, Huesca), las sabinas muertas mostraron un crecimiento menor que los individuos vivos durante las tres décadas previas a su muerte en 2016. Sin embargo, en el sitio costero, templado y suelos arenosos (Reserva Biológica de Doñana, Huelva), las sabinas muertas eran en general de menor tamaño pero crecieron más que los individuos aún vivos durante las últimas dos décadas antes de su muerte en 2005. Los únicos patrones comunes entre ambos sitios fueron la mayor coherencia de crecimiento en las sabinas vivas y muertas antes de la muerte y la disminución en el crecimiento observado en los individuos finalmente muertos. Para toda la cronología, se encontró en ambos sitios que unas condiciones frescas y húmedas durante el invierno y primavera previos, junto con las menores temperatura en verano incrementaron los crecimientos de las sabinas. En Doñana, el crecimiento de las sabinas vivas se redujo más por las cálidas condiciones de julio que en el caso de los individuos muertos. Los valores más altos de ?13C en Yaso indican también un estrés por sequía más pronunciado. En Yaso, las sabinas muertas presentaron valores más bajos de ?18O, mientras que en Doñana ocurrió lo contrario, lo que sugiere diferentes cambios en la conductancia estomática antes de la muerte. Un verano muy cálido aumenta las tasas de evapotranspiración y desencadena la muerte en esta especie de raíces poco profundas, particularmente en sitios con poca capacidad de retención de agua. Se concluye que el crecimiento crónico lento no siempre es un predictor robusto de mortalidad provocada por sequía. informacion[at]ebd.csic.es: Camarero et al (2020) Dieback and mortality of junipers caused by drought: Dissimilar growth and wood isotope patterns preceding shrub death. Agr Forest Meteorol 291, 108078. DOI 10.1016/j.agrformet.2020.108078


https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168192320301805?dgcid=author#ack0001
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Los huevos de las carpas sobreviven al transporte a través del intestino aviar

Los huevos de las carpas sobreviven al transporte a través del intestino aviar

Los huevos de la carpa común (Cyprinus carpio) y la prusiana (Carassius gibelio) pueden sobrevivir al sistema digestivo de los patos que eventualmente los ingieren como parte de su dieta y ser expulsados vivos entre sus heces. Esta podría ser una forma importante de dispersión de las carpas entre los diferentes lagos y otros cuerpos de agua a los que acuden los patos. La carpa común es un pez de agua dulce ampliamente conocido e incluido en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La carpa prusiana es un invasor más reciente en plena expansión en la península ibérica. Los ejemplares de esta especie han colonizado a masas de agua en todo el mundo, pero aún no está claro cómo sus huevos llegan a zonas aisladas. Esta investigación partió de la hipótesis de que la carpa podría dispersar sus huevos a través del sistema digestivo de los patos. Se comprobó si los patos podían ingerir huevos vivos de carpa en un determinado lago, y luego expulsarlos a través de sus heces, aún vivos, en otro cuerpo de agua distinto. Para determinar si los huevos de los peces podían sobrevivir al paso intestinal después de ser ingeridos por un ave, alimentaron con huevos de carpa vivos a ocho ánades azulones (Anas platyrhynchos) cautivos. El equipo utilizó tanto huevos de carpa común como de la carpa prusiana, que son ambas especies invasoras con amplios rangos geográficos. Recuerda el estudio que ya es conocido el papel fundamental de los patos en la dispersión de muchas plantas acuáticas e invertebrados. Cada pato fue alimentado con unos 500 huevos. En las heces de seis de los patos empleados en el estudio se encontraron huevos vivos. Sin embargo, sólo el 0,2% de los huevos ingeridos se recuperaron intactos en las heces frescas, hasta 24 horas después de su consumo por parte de los patos. De los 18 huevos recuperados, 12 contenían embriones viables. Finalmente, una carpa común y dos carpas prusianas eclosionaron con éxito. La dispersión de un solo huevo de carpa prusiana podría establecer una nueva población, dado su potencial para reproducirse asexualmente. Los huevos pasados que no nacieron murieron de infección de hongos. Los hallazgos sugieren que el transporte a través del intestino aviar puede jugar un papel importante en la dispersión de diferentes especies de peces de agua dulce. informacion[at]ebd.csic.es: Lovas-Kiss et al (2020) Experimental evidence of dispersal of cyprinid eggs inside migratory waterfowl. PNAS doi/10.1073/pnas.2004805117


https://www.pnas.org/content/early/2020/06/17/2004805117