Noticias Noticias

El precio de los errores no es igual para todos

250

La elección del hábitat coincidente es un mecanismo de selección del hábitat basado en la auto-evaluación de las perspectivas locales de éxito de cada individuo en función de su fenotipo particular. Este mecanismo resulta normalmente en un incremento del grado de adaptación local. Sin embargo, a pesar de las importantes ventajas de la elección de hábitat coincidente, su prevalencia en la naturaleza parece ser muy baja. Una posible explicación podría ser que este mecanismo solo se manifieste en aquellos segmentos de una población en los que una decisión errónea en la elección de hábitat (e.g. discordancia fenotipo-ambiente) conlleve costes importantes. Para probar esta hipótesis, utilizamos una población reproductora de salmón rojo (Oncorhynchus nerka) expuesta a un riesgo de depredación diferencial dependiendo del tamaño. Usando la duración del periodo de defensa de la puesta como una medida de éxito reproductivo, evaluamos los costes de elegir erróneamente en distintos segmentos de la población: machos, hembras, peces pequeños de 2 años de edad y peces grandes de 3 años. Los osos, principales depredadores de los salmones, muestran una clara preferencia por los individuos más grandes, especialmente en aguas poco profundas. Esto se traduce en un gradiente de riesgo de depredación que cambia en función de la profundidad de agua y del tamaño del pez y que, por tanto, los salmones pueden utilizar para guiar sus decisiones espaciales. Los resultados mostraron que los salmones del mismo tamaño y edad tendían a agruparse en sitios de profundidad similar, lo que concuerda con el patrón resultante de una elección de hábitat coincidente. Sin embargo, este mecanismo estuvo favorecido por la selección natural sólo en las hembras de 3 años - el segmento de la población más vulnerable a la depredación por osos. Este estudio demuestra que la elección de hábitat coincidente no es igual de importante para todos los segmentos de una población, y sugiere que, como resultado de estas diferencias, la prevalencia real de este mecanismo en la naturaleza podría haberse subestimado.informacion[at]ebd.csic.es: Camacho & Hendry (2020) Matching habitat choice: it's not for everyone. Oikos DOI 10.1111/oik.06932


https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/oik.06932
Promedio (0 Votos)

Últimas noticias Últimas noticias

Atrás

Las aves nocturnas podrían comunicarse a través de la fluorescencia de sus plumas

Las aves nocturnas podrían comunicarse a través de la fluorescencia de sus plumas

En aves, los colores que muestran en sus plumajes son esenciales en los procesos de comunicación. La enorme variedad de colores es frecuente en aves diurnas, ya que pueden percibirse a plena luz. La mayoría de estos colores se producen por pigmentos que tiñen las plumas, aunque pueden tener un origen diferente, como los brillantes reflejos de las plumas de un pavo real. Sin embargo, en el caso de las aves nocturnas, como búhos y chotacabras, los plumajes son mucho menos coloridos, facilitando así su camuflaje durante el día. En este reducido grupo, que representa apenas un 5% de todas las aves, encontramos también un pigmento enigmático: las porfirinas. Una peculiaridad de estas moléculas, que en condiciones normales son invisibles al ojo humano, es que al estimularse artificialmente con un haz de luz ultravioleta emiten fluorescencia de un color rosa brillante. Lo cierto es que se sabe realmente poco sobre las posibles funciones de esta extraña coloración. Este estudio, ahonda en la función de las porfirinas, un pigmento presente en las aves nocturnas que, al estimularse artificialmente con un haz de luz ultravioleta, emite fluorescencia de un color rosa brillante. Se realizaron salidas nocturnas en el Espacio Natural de Doñana para medir las dimensiones de estas manchas fluorescentes en una población de chotacabras cuellirrojo, Caprimulgus ruficollis, que se lleva estudiando más de una década. El chotacabras es una especie nocturna y migratoria que visita la península ibérica en primavera y verano para reproducirse y que se caracteriza por presentar un camuflaje extraordinariamente eficaz. Se muestra que individuos distintos pueden presentar manchas fluorescentes de tamaño muy diferente. Las manchas son de mayor tamaño en los individuos jóvenes que, a diferencia de los adultos, cuentan con un plumaje recién estrenado. Esta diferencia estriba en la naturaleza efímera de las porfirinas, moléculas que se degradan muy rápidamente cuando se exponen a la luz del día. Se observó además que el tamaño de las manchas guarda una estrecha relación con el estado físico de los individuos. Estos datos sugieren que los chotacabras y los búhos podrían emplear la fluorescencia como mecanismo para comunicar su condición a otros individuos, incluyendo sus progenitores, posibles parejas, competidores y, en algunos casos, también depredadores. Pero ¿por qué confiar entonces en un sistema de comunicación tan sutil y efímero? Por un lado, la fluorescencia podría ayudar a los chotacabras a mimetizarse para engañar a los búhos, potenciales depredadores con los que comparten la franja horaria y el tipo de fluorescencia. Por otro lado, a especies como los chotacabras, cuya supervivencia depende de pasar desapercibidos, la fluorescencia podría ofrecerles un canal de comunicación privado.  Las aves nocturnas, al igual que las diurnas, están obligadas a exhibir sus encantos para encontrar pareja. Sin embargo, a diferencia de las diurnas, el uso de llamativos colores podría comprometer su vida. Las manchas fluorescentes del plumaje otorgan a las aves un ‘atractivo discreto', ya que pueden esconderse durante el día y, posiblemente, sólo son detectables por otros individuos de su misma especie cuando las condiciones de luz son malas para el resto.  Esta fluorescencia podría también relacionarse con la regulación de la temperatura o la protección frente a la radiación ultravioleta, entre otras posibles funciones. información[at]ebd.csic.es: Camacho et al (2019) Correlates of individual variation in the porphyrin-based fluorescence of red-necked nightjars (Caprimulgus ruficollis). Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-019-55522-y


https://www.nature.com/articles/s41598-019-55522-y