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La EBD-CSIC investiga la circulación del virus del Nilo en el Guadalquivir

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) pone en marcha un proyecto de investigación para monitorizar en tiempo real las poblaciones de mosquitos y la presencia de virus en distintas localidades del Bajo Guadalquivir durante 2021 y 2022.

Se prevé realizar capturas semanales de los dípteros en los municipios sevillanos de Coria del Río, Puebla del Río y Palomares del Río, las tres localidades de la zona más afectadas el año pasado por un brote del virus del Nilo. El personal investigador realizará un trabajo de monitorización a través de análisis moleculares para detectar la presencia del virus en los insectos. El proyecto se impulsa a través de la PTI Salud Global del CSIC y está financiado por el instrumento de recuperación de la Unión Europea para la crisis de la covid-19.

El brote del virus del Nilo registrado en 2020 en las provincias de Sevilla, Cádiz y Badajoz ocasionó 77 casos de enfermedad grave y 7 fallecidos. Aunque la mayoría de las infecciones por este virus en seres humanos son asintomáticas, la enfermedad puede llegar a producir meningitis, encefalitis y parálisis flácida aguda. El equipo destaca la importancia de los programas de vigilancia entomológica para evitar nuevos brotes. Desde hace décadas, el CSIC colabora con instituciones como el Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación de Huelva, el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC), el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBER ISCIII) y el Instituto de Salud Carlos III.

"Con este proyecto esperamos que la búsqueda de virus en los mosquitos nos permita detectar con antelación los momentos de mayor riesgo de transmisión del virus en la zona", explica Jordi Figuerola, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). "Confiamos -añade- en poder identificar la diversidad de los virus transmitidos por los mosquitos en la zona y entender los mecanismos por los que se mantienen en circulación. Es necesario comprender mejor cómo afectan las condiciones climáticas y ecológicas a la transmisión del virus del Nilo para predecir el riesgo de transmisión cada temporada en función de las condiciones ambientales y entender cómo puede afectar el cambio climático a la transmisión de estos virus".

Los resultados, espera el equipo investigador, tendrán una repercusión tanto a corto como a medio plazo. "En primer lugar, durante la duración del proyecto, nos permitirá alertar a las autoridades sanitarias en caso de que se produzca una elevada incidencia del virus del Nilo en la zona. A medio plazo, esperamos ser capaces de predecir con semanas de antelación los cambios en las poblaciones de mosquitos y el riesgo de transmisión del virus", apunta Figuerola.

Experiencia en la detección

El equipo de la EBD-CSIC que participa en el proyecto trabaja desde hace años con poblaciones de mosquitos de la zona para determinar cómo afectan el clima y el ambiente en su distribución y abundancia, así como en las enfermedades que pueden transmitir. En 2020, como consecuencia del brote detectado en Andalucía y Extremadura, centraron su esfuerzo en determinar si el virus se transmitía en las zonas urbanas y conocer cuáles eran las especies de mosquitos y aves implicadas.

Los datos confirmaron que el virus se había transmitido en el interior de los pueblos de Coria del Río, Puebla del Río y Palomares del Río y que las principales transmisoras fueron dos especies autóctonas de mosquitos: Culex perexiguus y Culex pipiens. El estudio, desarrollado con fondos del CSIC, apuntaba también que el virus se multiplicó en aves como mirlos y gorriones, que viven en las zonas urbanas, y se transmitió a las personas a través de los mosquitos en el interior de las zonas urbanas.

En el marco del nuevo proyecto, la EBD-CSIC ofrece información actualizada cada semana sobre la abundancia de mosquitos en las localidades del Bajo Guadalquivir a través de la web http://mosquitos.ebd.csic.es.


www.csic.es/es/actualidad-del-csic/cientificos-del-csic-investigan-la-circulacion-del-virus-del-nilo-en-el

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Una elevada presión ganadera influye negativamente en la condición corporal del guirre canario

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Rasgos individuales como la masa corporal pueden servir como señales de alerta temprana de cambios en la salud de poblaciones de animales que se enfrentan a impactos ambientales. Un estudio sobre los guirres o alimoches canarios, una especie de buitre de pequeño tamaño endémico del archipiélago, ha comprobado que los guirres tienen un peso corporal más bajo cuando aumenta la presión ganadera en los territorios en los que habita. Se esperaría que un aumento de ganado en una región implicaría más alimento para las aves carroñeras, como es el caso del guirre, y mejores condiciones de salud. No obstante, en este caso resulta que los restos de ganado no cubren todas las necesidades de la población de guirres. Se deduce que los cadáveres de pequeños animales silvestres como conejos, aves y reptiles son muy importantes desde el punto de vista cualitativo, y el sobrepastoreo reduciría su disponibilidad. Ello muestra que la conservación de los buitres no pasa sólo por garantizar el alimento, sino que debe conservarse la integridad de los ecosistemas y sus funciones y a ese nivel, una gestión ganadera adecuada es fundamental. Desde el año 1998 se lleva a cabo un programa de seguimiento del guirre en las Islas Canarias. La isla de Fuerteventura es una de las regiones donde se desarrolla el programa. La producción primaria (crecimiento vegetal) de esta isla se ve determinada por la cantidad de lluvias, pero una elevada presión ganadera afecta negativamente la disponibilidad de alimento vegetal. En otras palabras, un aumento de la cabaña ganadera trae consigo una disminución de la vegetación, e implicaría también una menor presencia de especies silvestres, como conejos, aves o reptiles, cuyos cadáveres forman parte de la dieta del guirre. El peso de los guirres también ha ido disminuyendo conforme su población ha ido creciendo, por un efecto denso-dependiente: a más individuos, menos recursos por cabeza. Estos patrones generales están modelados además por variables individuales como la edad y el hecho de tener o no un territorio. Este estudio demuestra que los rasgos individuales pueden ser herramientas extremadamente fiables para comprender mejor la respuesta de los consumidores secundarios a los cambios ambientales naturales y los provocados por el hombre, actuales y futuros. Entender las complejas relaciones entre los factores a nivel de ecosistema, la estructura de la población y las características individuales que determinan la condición corporal de los animales ayudará a definir estrategias de gestión para ésta y otras poblaciones, ecológicamente similares, en peligro de extinción. informacion[at]ebd.csic.es: Donázar et al (2020) Too much is bad: increasing numbers of livestock and conspecifics reduce body mass in an avian scavenger. Ecol Appl DOI 10.1002/eap.2125


https://esajournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/eap.2125