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Los ojos que avisan del cambio climático: las ranas oscurecen el iris cuando se deshidratan

03 Agosto 2026

Los ojos que avisan del cambio climático: las ranas oscurecen el iris cuando se deshidratan

Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la Universidad de Córdoba y el CONICET revela que el iris de las ranas se oscurece de forma proporcional a la pérdida de agua. Se trata de un nuevo biomarcador visual, rápido y no invasivo que ayudaría al seguimiento del estrés hídrico en anfibios en programas de conservación y estudios de ecología.

Variación progresiva del oscurecimiento del iris en el ojo de un individuo de la rana neotropical


Un equipo internacional de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la Universidad de Córdoba y el CONICET (Argentina) ha descubierto un nuevo indicador fisiológico del estrés hídrico en anfibios: el oscurecimiento del iris. El estudio, publicado en Journal of Experimental Zoology Part A (2026), muestra que la rana neotropical Boana punctata oscurece progresivamente el iris cuando pierde agua, un cambio tan consistente que se propone como un biomarcador no invasivo para evaluar la deshidratación en poblaciones silvestres.

Los anfibios dependen fuertemente del agua para mantener su equilibrio fisiológico, y su piel permeable los hace especialmente vulnerables en un contexto de sequías crecientes. Identificar señales rápidas y fiables de estrés hídrico es clave para anticipar impactos ecológicos.

En el estudio, 25 adultos de B. punctata fueron sometidos a deshidratación controlada mediante dos métodos (corriente de aire y arroz desecante). A lo largo del proceso se fotografió el iris de cada individuo y se cuantificó el área oscurecida mediante análisis de imagen. Los resultados fueron claros: por cada 1% de agua corporal perdida, el iris se oscurecía alrededor de un 1.5%, una relación lineal, robusta y prácticamente idéntica entre individuos y métodos.

“El oscurecimiento del iris es una respuesta fisiológica rápida y muy sensible al estado hídrico del animal”, explica Ricardo Reques, autor del estudio. “Lo más interesante es que podemos medirlo simplemente con una fotografía, sin manipulación invasiva”.

Tras dos horas de rehidratación, el iris recuperó parcialmente su color, confirmando que se trata de un mecanismo dinámico y reversible. Los autores sugieren que este oscurecimiento podría estar mediado por la activación de melanóforos regulados por hormonas del estrés, como la α‑MSH y la corticosterona.

El hallazgo abre una vía prometedora para el seguimiento de anfibios en campo. En un escenario de creciente aridez, contar con indicadores visuales y no invasivos permitirá evaluar de forma rápida el estado fisiológico de las poblaciones y anticipar, a modo de canarios de las minas, riesgos asociados a la deshidratación.

Este nuevo biomarcador podría aplicarse en programas de conservación, estudios de ecología térmica y monitoreo de especies sensibles al cambio climático, aportando una herramienta sencilla para entender cómo los anfibios enfrentan un mundo cada vez más seco.

Referencia:

Ricardo Reques, Eduardo F. Schaefer, Eduardo A. Sanabria, Leonardo D. Aguiar, Lorena B. Quiroga, Miguel Tejedo Eye Darkening Under Dehydration Stress in the Neotropical Frog Boana punctata. Journal of Experimental Zoology Part A: Ecological and Integrative Physiology. https://doi.org/10.1002/jez.70118