07 Julio 2026
Reducir un 10% la mortalidad del lobo ibérico permitiría mejorar su estado de conservación
Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) concluye que la elevada mortalidad de los lobos ibéricos explica su estancamiento durante las últimas décadas. Reducir la mortalidad del lobo sería fundamental para la mejora del estado de conservación de una especie clasificada según los criterios de la UICN como “Vulnerable” en España y “En Peligro” en Portugal.
El estudio revela que, con una reducción de apenas del 10% de la mortalidad de individuos que viven en grupos familiares, los grupos se volverían más grandes, el éxito reproductor aumentaría y las distancias de dispersión serían más largas. Foto: Alberto Fernández Gil / EBD-CSIC
Un equipo científico liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha revelado en un estudio sobre la demografía del lobo en la península ibérica que la mortalidad que sufren los lobos explica por qué su área de distribución apenas ha aumentado durante las últimas décadas a pesar de disponer de hábitat adecuado para expandirse. El estudio concluye que reducir esa mortalidad sería clave para favorecer la recuperación y mejorar el estado de conservación de esta población que la UICN clasifica como "Vulnerable" en España y "En Peligro" en Portugal.
Durante las últimas décadas, los lobos en Europa y Norteamérica han recuperado parte de su distribución histórica y se han expandido en zonas tan humanizadas como Alemania, Dinamarca, Países Bajos o Francia. Sin embargo, los datos oficiales de Portugal y de las comunidades autónomas donde la especie está presente muestran que este no ha sido el caso del lobo en la península ibérica. A pesar de disponer de amplias áreas de hábitat adecuado, la población apenas ha mostrado cambios en su distribución durante las últimas décadas. Esta aparente contradicción llevó al equipo de la Estación Biológica de Doñana a investigar qué factores estaban limitando su expansión.
“En las últimas décadas la distribución del lobo en la península ibérica apenas ha variado más allá de cambios menores, con pequeñas áreas que se colonizan y otras donde la especie se extingue, incluyendo la extinción de la población de Sierra Morena, mientras que durante el mismo periodo otras poblaciones europeas se expandían de manera muy rápida”, explica Ana Morales, investigadora postdoctoral y primera autora del estudio. “Nos planteamos una pregunta sencilla: ¿qué factores podrían explicar esta dinámica, frenando la recuperación de la especie en España y Portugal?”
Para responder esta cuestión, el equipo desarrolló un modelo demográfico muy detallado capaz de reproducir la evolución de la población de lobos en la península ibérica durante el periodo 1991 – 2021, ajustando los parámetros demográficos del modelo a los datos oficiales de área de distribución y a las estimas de tamaño de población obtenidas en ese periodo. Una vez validado el modelo, estudiaron cómo afectaría una reducción de la mortalidad de distintos tipos de individuos al futuro de la población.
Los resultados mostraron que, aunque los lobos dispersantes son los responsables de colonizar nuevos territorios, no basta con reducir únicamente su mortalidad, ya que esto apenas modificaba la evolución de la población. En cambio, bastaba con reducir un 10 % la mortalidad de los individuos que viven en los grupos familiares para mejorar el estado de conservación de la población.
El modelo mostró que, con esta reducción de apenas del 10% de la mortalidad, los grupos se volvían más grandes, el éxito reproductor aumentaba y las distancias de dispersión en línea recta pasaban de unos 32 a más de 70 kilómetros. Como consecuencia, la población podría crecer y expandirse hasta duplicar su área de distribución en aproximadamente tres décadas. A partir del modelo, el equipo estimó que cada año muere aproximadamente una cuarta parte de los lobos que forman parte de grupos, más de un tercio de los dispersantes y más de la mitad de los cachorros.
“La clave está en que los grupos de lobo son unidades familiares con una estructura social compleja y la muerte de estos individuos genera efectos en cascada que van mucho más allá de la pérdida de individuos aislados, sobre todo si muere un miembro de la pareja reproductora”, explica el investigador Eloy Revilla, coautor del estudio. “Se generan tantas vacantes y tantos territorios que dejan de estar ocupados, que son aprovechadas por los lobos dispersantes para establecerse muy cerca de su lugar de nacimiento en lugar de colonizar nuevas áreas”.
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