23 Marzo 2026
El consumo de fauna silvestre en Guinea Ecuatorial afecta hoy a muchas más especies amenazadas que hace 35 años
Un estudio liderado por el CSIC revela un aumento preocupante de pangolines y otros vertebrados protegidos en mercados urbanos y zonas rurales destinado a consumo humano
Las especies amenazadas alcanzan precios más altos, lo que podría intensificar la presión sobre sus poblaciones
Las especies amenazadas alcanzan precios más altos, lo que podría intensificar la presión sobre sus poblaciones
Pangolín expuesto para la venta. Créditos: Javier Juste / EBD-CSIC
Un equipo científico de Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha constatado que la caza y el comercio de fauna silvestre en Guinea Ecuatorial involucra hoy a muchas más especies amenazadas que hace tres décadas. El estudio, publicado en la revista Biological Conservation, muestra un deterioro significativo en el estado de conservación de las especies comercializadas desde 1990. La investigación ha sido liderada por personal de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en colaboración con instituciones locales.
Para realizar el estudio, el equipo científico se desplazó a Guinea Ecuatorial y recorrió durante tres meses los principales puntos de venta silvestre del país. Entre marzo y enero de 2025, visitaron los mercados más importantes: el de Malabo, situado en la isla de Bioko, y el de Bata, en la región continental. Además, recorrieron zonas rurales de todo el país, tanto a pie como en coche, para registrar todos los animales silvestres que se ofrecían para la venta en carreteras y calles de pequeñas localidades.
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Piezas de animales silvestres (aves y primates) a la venta. Crédito: Pedro Romero Vidal
Más especies amenazadas en los mercados que hace tres décadas
En total, el equipo registró 2.783 individuos pertenecientes al menos a 56 especies de vertebrados terrestres. La gran mayoría de los animales, concretamente el 94,2 %, se ofrecía para consumo de carne, mientras que el resto se destinaba a usos medicinales o rituales (un 4,4%) y, en menor medida, al comercio de mascotas (un 1,4%).
Los mamíferos representaron el 80 % de los individuos registrados, seguidos de reptiles con un 14,1% y aves, 5,9%. Muchos se vendían frescos o incluso vivos, lo que refleja la existencia de una red de transporte eficiente y continuada desde las zonas de caza hasta los mercados
En 1990, solo dos de las especies registradas en los mercados estaban clasificadas como amenazadas a nivel global. Hoy la situación es muy diferente: en el estudio se documentan 15 especies amenazadas y 8 casi amenazadas. En conjunto, estas especies representan el 41 % de todas las registradas y el 21 % de los individuos contabilizados.
Entre ellas figuran el elefante de bosque, el gorila occidental, el chimpancé, varias especies de pangolines y el loro gris africano. “Lo más preocupante no es solo el volumen de fauna comercializada, sino el deterioro en el estado de conservación de las especies implicadas”, señala Pedro Romero Vidal, investigador de la Estación Biológica de Doñana – CSIC.
El auge del comercio de pangolines
Uno de los resultados más llamativos es el aumento de los pangolines en el comercio. Estos mamíferos cubiertos de escamas, presentes en África y Asia, se encuentran entre los animales más afectados por la caza y el comercio ilegal, y todas sus especies están actualmente amenazadas. En 1990 representaban menos del 2 % de los individuos vendidos en los mercados urbanos. En 2025 alcanzan el 6,5 % en Bata y el 10,7 % en Malabo.
Además, en las zonas rurales continentales la proporción de pangolines ofrecidos para la venta cuadruplica la registrada en el mercado urbano de Bata, lo que sugiere un importante consumo o comercio local que no siempre queda reflejado en los mercados principales.
El estudio también da claves sobre cambios en la composición de especies que se comercializan. Comparado con hace 35 años, hoy se venden relativamente menos primates y grandes ungulados, y más reptiles, aves, carnívoros y pangolines. Esto podría indicar que las poblaciones de algunas especies que se cazaban tradicionalmente han disminuido y, o su caza está más perseguida por las autoridades locales, y están siendo sustituidas por otras con mayor disponibilidad.
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Primate expuesto para venta en una zona rural de Guinea. Crédito: Pedro Romero Vidal