Un estudio con participación de la EBD y la EEZA ha analizado 62 interacciones ave-parásito en 14 poblaciones europeas que viven en distintas latitudes comparando dos periodos separados por 11 años. Las variaciones también dependen del tipo de parásito y, en general, en los últimos años se ha reducido la intensidad de las infecciones
De izquierda de derecha: carbonero común (Parus major) y gorrión comín (Passer domesticus), dos de las nueve especies estudiadas / Foto: Santiago Merino
Un estudio internacional con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y dos centros del CSIC en Andalucía, la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), demuestra que el impacto del cambio climático sobre las infecciones parasitarias en aves varía significativamente con la latitud.
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo ha trabajado en 14 poblaciones europeas distribuidas en un rango latitudinal que cubre desde el sur de Europa a Escandinavia. Los resultados, basados en la comparativa de dos periodos separados por más de una década, sugieren que el calentamiento global está modificando las interacciones entre aves y parásitos, con efectos potenciales sobre la demografía, la reproducción y la estabilidad de las poblaciones silvestres.
Los parásitos son parte esencial de los ecosistemas y regulan tanto las poblaciones de sus hospedadores como la aparición y prevalencia de las enfermedades. Los cambios y desacoples detectados en este estudio en su distribución e intensidad pueden desencadenar efectos en cascada sobre la biodiversidad. “El hecho de que el clima esté alterando las interacciones entre aves y parásitos de forma distinta según la latitud implica que no podemos esperar respuestas uniformes al cambio climático, una información clave a la hora de diseñar estrategias de conservación realistas ante el contexto de calentamiento acelerado que vivimos”, destaca en investigador del MNCN, Santiago Merino.
Menos parásitos en el sur y cambios complejos
Para esta investigación publicada en la revista PlosONE, se estudiaron nueve especies de aves y 62 interacciones entre hospedador y parásito, incluyendo parásitos sanguíneos, ectoparásitos de las plumas y otros artrópodos parásitos. Los investigadores constataron que, en general, en los últimos años se ha reducido la intensidad de las infecciones parasitarias. Esta reducción de la carga parasitaria ha sido más acusada en las latitudes más bajas, donde el aumento de temperatura y las sequías ha sido mayor, mientras que en el norte de Europa los cambios en la intensidad parasitaria fueron más leves.
“En el caso de los parásitos sanguíneos, que causan enfermedades como la malaria aviar, su presencia también tendió a disminuir, pero aumentó su prevalencia y además aparecieron nuevos parásitos que no se habían detectado en el primer periodo de muestreo”, explica Merino. “Nuestros resultados sugieren que los efectos del cambio climático sobre los parásitos no son lineales ni iguales para todos los grupos. En el caso de estos parásitos sanguíneos, que son transmitidos por vectores, influyen factores como la disponibilidad de insectos, la humedad o la respuesta inmunitaria de las aves”, puntualiza Juan José Soler, investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas.
Cambios en la reproducción y el tamaño poblacional de las aves
Además de los parásitos, el estudio analizó variables demográficas y reproductivas de las aves, como fecha y tamaño de puesta o de nidada. “Aunque las tendencias no fueron estadísticamente significativas, los datos apuntan a un adelanto en la fecha de puesta de los huevos, una tendencia que se observa en otros estudios y está claramente relacionada con el aumento de las temperaturas; una reducción del tamaño de las nidadas y una disminución del tamaño de puesta en muchas de las poblaciones estudiadas. Ajustes que no siempre son suficientes para compensar los cambios rápidos del entorno”, añade Alejandro Cantarero desde la Universidad Complutense de Madrid, que también participa en el estudio.
Además de las implicaciones ecológicas, los investigadores advierten que algunos parásitos aviares están emparentados con patógenos que afectan a otros animales, incluidos los humanos, por lo que comprender estas dinámicas es también relevante desde una perspectiva de salud global. “Comparando datos recogidos durante décadas y en amplios gradientes geográficos podemos entender realmente cómo el cambio climático está reconfigurando las relaciones biológicas, de ahí la importancia de mantener estos programas de seguimiento a largo plazo”, concluye el investigador de la Estación Biológica de Doñana, Jordi Figuerola.
En esta investigación internacional han participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), la estación Biológica de Doñana (EBD), la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) junto con la Universidad de Extremadura, la Universidad de Granada y otros organismos internacionales.
Referencia:
A. Pape Møller, S. Merino, J.J. Soler, F. Adriaensen, A. Cantarero, T. Eeva, J. Figuerola, M. García-del Río, J. Garrido-Bautista, D. Heylen, A. Marzal, E. Matthysen, P. Matyjasiak, A. C. Norte, M. Ruiz. Rodríguez, M. Svobodová, E. Szöllősi, J. Török, F. Valera, J. Veiga y N. Ziane (2026) Temporal changes in intensity of bird parasite infections are dependent on latitude in the Western Palearctic. PlosONE. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0346587