La demanda de arena para la construcción de edificios aumentará previsiblemente un 45 % de aquí a 2060. Sin embargo, la arena es esencial para sostener la biodiversidad y mantener el equilibrio ecológico, así como para para el turismo y la pesca. El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está escrito por 27 expertos y más de 30 colaboradores, entre los que se encuentra Laetitia Navarro, investigadora de la Estación Biológica de Doñana – CSIC.
Extracción de arena en Bangladesh. Rakibul Alam Khan.
El aumento de la demanda mundial de arena, impulsado por el crecimiento de la población, la economía, la urbanización y la infraestructura, está superando los niveles de suministro sostenible, amenazando los ecosistemas y los medios de vida de los que depende la sociedad global. Es lo que se deduce del nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Arena y sostenibilidad: un recurso esencial para la naturaleza y el desarrollo. El informe ha sido redactado por 27 expertos de todo el mundo y más de 30 colaboradores, entre los que se encuentra Laetitia Navarro, investigadora de la Estación Biológica de Doñana – CSIC.
La generación de arena es producto de distintos procesos graduales de erosión geológica que han tenido lugar durante cientos de miles de años. Sin embargo, las sociedades humanas están utilizando arena a un ritmo asombroso de 50 mil millones de toneladas al año, para diversas necesidades de infraestructura que sustentan la sociedad moderna y el desarrollo. Se proyecta que solo su uso en edificios aumente hasta un 45 % para 2060. Se está extrayendo más rápido de lo que puede reponerse: esto es lo que se conoce como la “brecha de arena”.
La arena también proporciona hábitats críticos para peces, tortugas, aves, cangrejos y muchas otras especies, apoyando la biodiversidad y manteniendo el equilibrio ecológico, aspectos clave también para el turismo y la pesca. Es esencial para la naturaleza, la seguridad alimentaria y la seguridad hídrica. Mantener la arena dentro de los ecosistemas puede ayudar a alcanzar el objetivo del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal de conservar y gestionar el 30 % de las tierras, aguas y mares (áreas terrestres, de aguas interiores, costeras y marinas).
Este tercer informe del PNUMA sobre arena y sostenibilidad insta a los gobiernos y a la industria a reconocer el valor esencial de la arena tanto para el desarrollo como para la naturaleza, e integrar plenamente las consideraciones de biodiversidad en la gobernanza de este recurso. Se necesita un enfoque estratégico para este recurso que sustenta nuestro entorno construido y el desarrollo económico, al mismo tiempo que mantiene la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
Arena: transformada y perdida, o preservada para durar
El informe destaca una tensión fundamental: una vez extraída y transformada en hormigón, asfalto o vidrio, la arena queda efectivamente perdida de los sistemas naturales (“arena muerta”). En cambio, la arena presente en ríos, deltas y zonas costeras (“arena viva”) sigue sosteniendo la estabilidad de los paisajes y funciones ecosistémicas esenciales: filtrar agua, regular los caudales de los ríos, proteger las costas contra la erosión y las marejadas, evitar la salinización de los acuíferos costeros y mantener la biodiversidad. En la naturaleza, la arena perdura.
Por tanto, existe demanda de arena tanto en su estado “muerto” como “vivo”, pero estos usos compiten directamente entre sí. Decidir si extraerla o dejarla requiere mejores datos, cartografía y monitoreo para identificar áreas de alto valor ecológico y evaluar impactos acumulativos. También exige mayor transparencia en los permisos de extracción, las aprobaciones de proyectos y los flujos de financiamiento.
Reconocer la arena como parte integral de la naturaleza y como un recurso esencial requeriría una gobernanza coordinada entre sectores y escalas, respaldada por una planificación a largo plazo para equilibrar las necesidades de suministro con la protección de los ecosistemas.
El informe destaca evidencias de muchas partes del mundo donde la extracción insostenible de arena está causando escasez de suministro, provocando tanto degradación ambiental como creciente oposición de comunidades afectadas cuyos medios de vida están en riesgo. Los datos de Marine Sand Watch del PNUMA muestran que aproximadamente la mitad de las empresas de dragado operan dentro de Áreas Marinas Protegidas (AMP), lo que representa el 15 % del volumen dragado. Garantizar que la protección se traduzca en resultados ecológicos significativos requerirá evaluaciones de impacto sólidas, toma de decisiones transparente y monitoreo eficaz a largo plazo para evitar que las AMP se conviertan de facto en zonas de extracción.
La intervención temprana y coordinada en materia de sostenibilidad de la arena sigue siendo posible y rentable. Como recurso utilizado globalmente, abordar la sostenibilidad de la arena requerirá una mayor coordinación regional y, posiblemente, mecanismos de gobernanza global. El informe también insta a los países a desarrollar hojas de ruta nacionales y sectoriales para una gestión responsable de la arena, basándose en las herramientas existentes del PNUMA (Marine Sand Watch, la herramienta en línea Sand and Sustainability y la metodología de evaluación del uso nacional de arena, todas disponibles en UNEP GRID Sand Resources).
El informe concluye con medidas políticas concretas y una herramienta de evaluación para apoyar una gestión más sostenible de la arena a nivel local, nacional y regional. Ya sea para el desarrollo o para la naturaleza, la arena es un recurso esencial para el futuro de las sociedades humanas.